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El tenis que no conoces: la historia de Gustavo Fernández

Foto: ATP Rotterdam

Foto: Reiko/ETQNV

El ATP 500 de Rotterdam pasó sin argentinos en el cuadro principal. Pero uno lo ganó. ¿Cómo es eso? Gustavo Fernández se consagró campeón del ABN AMRO World Wheelchair Tennis Tournament, la versión tenis sobre silla de ruedas. Conoce un poco más de este personaje que no ocupa las primeras planas de los diarios deportivos del país aunque lo merezca.

Nacido hace 21 años en Río Tercero, Córdoba, es hijo de Gustavo Fernández, el Lobito, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Teniendo un año y medio, sufrió un infarto medular luego de una mala caída jugando con su papá: “En ese momento no me podía mover. Mi papá pensó que estaba haciendo una joda. En Argentina no sabían decirnos con seguridad qué tenía.

Mis viejos usaron sus ahorros para llevarme a EE.UU. y ahí confirmaron el infarto medular. Es un diagnóstico muy raro, le pasa a una de cada 20 millones de personas”, indica. Al principio, la parálisis era hasta la altura del pecho, gracias a la rehabilitación bajó a la cintura.

Antes de dejarse llevar por los aces, los courts y demás, Gustavo probó el básquet (su hermano es Juan Manuel Fernández, el otrora base de la Selección) y la natación. Pero no. “Cuando tenía seis años empecé a entrenarme con convencionales, iba a las clases de tenis y lo hacía bastante bien. Y a los doce me encontré con la Asociación Argentina de Tenis Adaptado (AATA). Me enteré de que ellos trabajaban en el CeNARD y fui. Ese fue mi primer contacto”, comenta. En 2006 disputa su primer torneo, en Estados Unidos según nos indica el sitio oficial de la ITF. Pero su idilio con el tenis se empezaría a gestar en octubre de ese año.

Foto: La Nacion

Foto: La Nacion

“En 2006 jugué mi primer torneo, el Argentina Open (NdR: la ITF marca que fue su segundo torneo), y llegué a la final. Ahí sentí por primera vez esa adrenalina que te genera la competencia. Vengo de una familia muy deportista y esa fue una experiencia con la que había soñado siempre, pero que nunca había podido vivir. Eso me hizo dar cuenta de que había encontrado mi deporte” relata. Nueve años después, ha disputado 283 partidos en singles, con 207 victorias y 76 derrotas. En dobles, son 201 con 122 ganados y 79 perdidos. 20 títulos en singles, medalla de oro en los Juegos Parapanamericanos Guadalajara 2011, cuartos de final de los Juegos Paraolimpicos Londres 2012. Y muchos etcéteras.

“El tenis ya es mi profesión. Trato de hacerlo con la mayor seriedad posible, en cuanto a entrenamiento, a competencia, a todo”, afirma el actual número cuatro del mundo, ratificado luego del título en Holanda. En 2009 alcanzó el primer lugar entre los Juniors y en 2013 alcanzó el tercer lugar entre los grandes, su máxima ubicación. Sabe que no es fácil. Su situación, la aceptación del deporte, todo. “El tenis adaptado no se conoce porque no se le da la difusión que merece. Estoy seguro de que a la gente le encantaría. Los que vienen a ver los torneos se sorprenden y se prenden”. Ejemplo de voluntad, de garra, de pasión. Eso es Gustavo Fernández.

Asi se consagraba campeón en Rotterdam:

Por Emmanuel Rivero (@emmarivero)

Director de Todo Sobre Tenis. 20 años. Estudiante de periodismo deportivo en DeporTEA. Buenos Aires, Argentina

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